Radia Perlman, ‘madre de internet’, ingeniera pionera de la programación en la red

Santiroca
Yo probé el VDSL
Radia Perlman, ‘madre de internet’, ingeniera pionera de la programación en la red

“Una mujer sabe que acierta con su solución si ellos gritan: ‘¡Era obvio!’”

¿Edad? En el bus me cede asiento gente que veo mayor que yo. Falta humor para explicar la actualidad, porque hace reír cuando no llorar. Ojo con incitar a la violencia en las redes entre quienes tienen armas. Creamos internet para difundir el conocimiento; hoy difunde ‘fakes’. Colaboro con CosmoCaixa y la UPC. (Foto: David Campos/ FUND. la Caixa)

La guerra fresca del chip

La doctora del MIT Radia Perlman, madre de internet, se ganó el apodo al evitar los colapsos en la red, y lo hizo con los pioneros de su equipo para “democratizar el conocimiento”. Hoy lamenta que la red también sea un aspersor de fakes, que incitan al odio y la violencia. La banalidad ha sustituido, se queja, en los grandes medios a lo que era información rigurosa, libre y contrastada por buenos periodistas. Internet nació a partir de Arpanet, que pretendía dar ventaja a EE.UU. en la guerra fría, pero esta se ha convertido en la que hoy ha devenido la guerra fresca del chip, que pagamos los contribuyentes. Aún no sabemos si la inteligencia artificial es otra burbuja o la próxima revolución industrial, pero los gobiernos ya compiten con inversiones gigantescas para que otros gobiernos no sean más artificialmente inteligentes que ellos.

Por qué hay tan pocas ingenieras informáticas?

Me lo preguntan mucho y la respuesta es porque no explicamos bien a los estudiantes qué es programar y parece que solo sea estar encerrado con un ordenador escribiendo códigos...

¿Y qué es programar?

Es todo lo contrario: requiere pensar diferente. Y muchas mujeres lo hacen muy bien.

¿Qué hace buena a la ingeniera?

Darle la vuelta a un problema, y muchos ingenieros son más previsibles y menos ingeniosos que muchas ingenieras al hacerlo.

Por ejemplo...

Una mujer sabe que ha acertado con la solución, porque los hombres te dicen: “¡Claro: era obvio!”. Las soluciones a problemas complejos suelen parecer fáciles a quien no ha sabido entenderlos.

¿Cómo soluciona usted un problema?

La clave es librarse primero de todos los detalles sin importancia, que no dejan ver que, en el fondo, tiene una solución simple.

¿Ver lo esencial es la mitad del acierto?

Y si consigues librarte de lo irrelevante, ya tienes la respuesta ante tus ojos. Entonces, la llevas a cabo y, sí, parece muy fácil a todos entonces y en realidad lo era; pero no se veía.

¿Cuándo supo que quería ser ingeniera de sistemas?

Fue, como casi todo, una mezcla de mérito y suerte. Nací dotada para las mates: no tenía que estudiar para sacar buenas notas y, en cambio, me aburría la historia, que aprobaba con reglas mnemotécnicas, como un juego.

¿No le envidiaban los demás estudiantes?

Era mujer y, había sido educada como tal: por eso, aunque fuera la mejor estudiante de clase, soñaba con un príncipe azul que sacaría mejores notas todavía que yo...Y mi plan era enamorarme de él y enamorarlo y casarnos y tener hijos aún más listos...

¿Lo encontró?

No, pero un profesor se fijó en mis notas y me llevó a una clase de programación de ordenadores. Pensé que para mí estaría chupado, pero,al llegar, vi un montón de chavales chuleando sobre los transistores y las radios de radioaficionado que habían fabricado.

¿Qué les contestó?

Yo no sabía lo que era ser radioaficionado así que les deje chuleando y me largué; pero en la universidad, el MIT, estudiando física el profesor me preguntó si quería ayudarle a programar...

¿Y usted ya sabía programar?

Sabía que mentir es perder y hacer perder el tiempo, así que le dije que no sabía, y él contestó que por eso me lo proponía, porque no tenía dinero para pagar a un programador.

La necesidad crea la habilidad.

Y me puse y descubrí que yo no era rápida programando, pero sí metódica y fiable...

¿Y se enamoró de la programación?

Me enamoré del chico que me enseñaba a programar. Fue mi novio y es mi marido y tenemos dos niños, que ya son mayores. Hemos escrito un libro de criptografía juntos.

Enhorabuena a los dos.

Yo era muy buena en sacar buenas notas y quería el doctorado, pero en el departamento de matemáticas del MIT cada uno iba a su bola hasta que me ofrecieron unirme a una empresa de diseño de redes para computadoras en 1976; y en 1986 me doctoré.

¿Y se convirtió en la mamá de internet ?

Eso no me gusta que me lo digan. Lo único que hice fue lograr que los conmutadores en una red “hablaran” entre ellos y supieran cómo intercambiar datos.

¿Cómo se le ocurrió?

Al ver que en el algoritmo de Arpanet...

La red abuela de internet.

...Si se perdía un paquete de datos, la red no se recuperaba. Digamos que logré que la red y las redes fueran en general más robustas.

Enhorabuena: ¿qué espera ahora?

Yo era optimista sobre internet: permitía llegar al conocimiento a todos, y a una tiende­cita de ropa, competir con los grandes; pero hoy temo que es una amenaza...

No me asuste.

Porque lo que era información contrastada y servida por periodistas profesionales y fiables se ha convertido allí en un caos de rumores interesados. Estamos muy mal informados y eso amenaza nuestra democracia.

¿Acaso la gente no sabrá distinguir entre el buen periodismo y los fak e interesados?

Los algoritmos que anticipan qué quieres
leer lo hacen más difícil.Nos polarizan y dividen. Usted y yo sabemos distinguir...

Espero.

...Pero la mayoría de la gente que conozco ve el mundo como una lucha de buenos –ellos y los que piensan como ellos, que acaban creyendo lo que ven en su red– y malos, que son todos los demás.

¿Por qué ve tanto peligro en las palabras?

Porque, además, en las redes a menudo se les incita a la violencia...

No debería pasar en un Estado de derecho.

Pero en Estados Unidos, además, esos violentos tienen armas.

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