El GP Movistar de Aragón de MotoGP... desde dentro

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España cuenta con una situación privilegiada en el calendario de esta competición, sumando hasta 4 citas en nuestro país. El circuito de Motorland, situado muy cerca de la localidad de Alcañiz, alberga el GP de Aragón que este fin de semana ha confirmado su presencia en el mundial por 5 años más. Las instalaciones son excelentes, y sin grandes estructuras ni prodigios arquitectónicos, es un trazado del gusto de muchos pilotos.

 

El paddockMoverse por el paddock requiere, antes de nada, de un pase: invitación, prensa, VIP... todos dan acceso a un espacio donde mezclarse con los pilotos, los constructores, los ingenieros y con l@s modelos e imagen de los principales patrocinadores. El ambiente impresiona: los camiones de los equipos se estructuran deliberadamente formando calles con un orden cuadricular, romano, donde despliegan los "Motorhome" y "Hospitalities", las pequeñas y lujosas sedes móviles que albergan a propios e invitados. Detrás, los boxes oficiales, cuya limpieza quirúrjica nos recuerda, irremediablemente, a la de un quirófano. Introducirse en las entrañas de la producción y emisión de la señal internacional, o la de los compañeros de Movistar+ no hace más que provocar admiración. Sólo así se dimensiona un evento de este calibre.

 

Después de eso, se puede optar por convertirse en fanático, en invitado alucinado del circo de la MotoGP o pretender no sentirse impresionado y elegir la vía más serena, la del enviado especial de un medio, tal como reza la acreditación que cuelga del cuello. Es lo que intentamos.

 

El Sacacorchos de MotorlandDe algún privilegio debíamos disfrutar, y con un tanto de fortuna y muy poca vergüenza, se pudo conseguir una de las tantas scooter que convierten el paddock en un pequeño circuito improvisado. El hecho de abrir gas en un circuito cuando vienes de invitado produce un enorme placer, aunque sea sobre un humilde ciclomotor, por tiempo limitado y te deslices por la vía de servicio paralela al trazado. Menos da una piedra. Desplazarte a la par que Rossi, Márquez o Viñales es una sensación única, igual que la de detenerse en la curva más importante, el sacacorchos, para sacar algunas grandes instantáneas desde una posición inmejorable.

 

Es fascinante comprobar cómo los tímpanos pueden adaptarse al atronador sonido de las motos, decibelios que aumentan claramente según la categoría que esté corriendo. Al final, los tapones que solicité el primer día, son un bonito recuerdo que me llevo sin haber abierto.

 

Por un fin de semana, Alcañiz parece convertirse en el pueblo más motero del planeta. No es para menos. El buen ambiente se apodera de la modesta localidad, aquella donde los romanos asentaron su fortaleza, que recibió su nombre bajo la tutela musulmana y que finalmente fue recuperada por Alfonso I de Aragón. Hace tiempo que la historia de Alcañiz parece escribirse con neumáticos sobre el asfalto.

 

El sonido de la victoria es bastante más sofisticado, donde no pueden faltar los motores revolucionados, los derrapes y la incesante animación de los presentes en la grada. De la emoción de Brad Binder al hacerse con el título de Moto3, a la satisfacción plena del primer podio en Moto2 de Álex Márquez, hermano del bicampeón del mundo de MotoGP, el mismo que se subió al primer cajón del podio en la categoría reina, sonriente, sabiéndose cerca de su tercer título mundial. Llega el momento del cava. Los papeles se intercambian y es entonces cuando los pilotos buscan sin cesar los rostros, los gestos y los gritos de todos aquellos que allí nos hemos reunido para verles. El éxito genera una euforia imparable en todos los que estamos congregados alrededor. Finalmente, las fotos y la hora de rebajar la tensión... Nos vemos en Japón.

 

Si quieres disfrutar de las fotos a mayor tamaño, tan sólo tienes que hacer click sobre ellas Guiño

 

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