El cuerpo humano podría ser la clave para desarrollar la tecnología 6G
Un equipo de investigadores ha diseñado un dispositivo que utiliza el cuerpo humano para amplificar la conexión 6G. El aparato ya ha superado las primeras pruebas con éxito.
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26 nov. 2024
El 5G se desplegó por primera vez en el año 2019 y cada vez más países integran esta tecnología, pero aún tardará en llegar a todas las regiones del mundo. La evolución de esta conectividad inalámbrica es inevitable y cada vez empieza a sonar más fuerte la sexta generación de esta red móvil con el 6G.
La industria de las telecomunicaciones se prepara para la llegada del 6G con novedades como la Comunicación de Luz Visible (VLC) con cámaras en móviles, tablets y portátiles como receptores. La sexta generación permitirá multiplicar la velocidad del 5G actual hasta límites nunca vistos, aunque la eficiencia es el principal obstáculo que encuentran los investigadores.
El 6G produce mucha energía de radiofrecuencia (RF) que no utiliza, pero la ciencia trabaja en una forma de capturar esta energía para reutilizarla. Un equipo de investigadores de la Universidad de Massachusetts ha diseñado el sistema Bracelet+ que involucra al cuerpo humano como receptor.
Una pulsera con una antena amplifica la conexión
Universidad de Massachusetts
Los creadores de este prototipo han diseñado una pulsera capaz de recolectar las ondas que se pierden gracias a una pequeña antena con forma de espiral. El estudio ha demostrado que este sistema no tiene efectos perjudiciales para el cuerpo humano.
El equipo de investigadores ha diseñado una pulsera que se puede colocar en la muñeca o en el antebrazo. El sistema es simple con una bobina de alambre de cobre capaz de amplificar las ondas de radiofrecuencia hasta diez veces.
Los investigadores de la Universidad de Massachusetts han intentado integrar este dispositivo en móviles, ordenadores, incluso instalado en la pared, y han descubierto que el mejor transmisor es el propio cuerpo humano.
Bracelet+ ha superado con éxito las primeras pruebas y podría salir a la venta antes de lo esperado. Los propios desarrolladores aseguran que los costes de fabricación son bajos con un precio medio de los materiales de solo 50 céntimos por dispositivo. El aparato se utilizaría principalmente para alimentar wearables, aparatos que requieren poca energía con una baja frecuencia de muestreo y largos periodos en modo de reposo.