Cabinas telefónicas: la nueva vida de las elegidas

Cristina_Movistar
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Los cambios que ha vivido una cabina telefónica a los largo de estos últimos treinta y cinco años han sido increíbles: pasando de la necesidad al olvido. Con su estructura cerrada permitía proteger al usuario del frío y la lluvia, así como respetar su privacidad... Con unas monedas podías hacer uso de este teléfono público y contactar con tus familiares y amigos...

 

Pero hoy, su presente es totalmente diferente, se encuentran en vías de desaparición por falta de rentabilidad a pesar de estar consideradas de servicio universal en Derecho europeo. Pero por fortuna,  no todas van a desaparecer...

 

De la mano de onthespot y conjuntamente desarrollado con iUrban, tiene un proyecto piloto por el que ha digitalizado algunas de ellas para convertirlas en puntos inteligentes de información y en estaciones de carga de teléfonos móviles (suena irónico, ¿verdad?) en las ciudades.

 

 

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De esta forma, las antiguas cabinas se convierten en un servicio de valor añadido para los ayuntamientos, que contribuye a modernizar su imagen, a la vez, que crear una experiencia diferenciadora a los ciudadanos y visitantes, más cercana a sus necesidades.

 

Su digitalización consiste en sustituir el teléfono con el que antes llamábamos por una pantalla digital, que cuenta con un potente software de marketing dinámico, que permite ofrecer contenidos personalizados y adecuados a la ubicación de la cabina, con información útil para turistas y habitantes de la ciudad. Así, estas pequeñas estructuras se convierten en una especie de "oficina turística" abierta y accesible las 24 horas del día, en la que se puede consultar los puntos turísticos de interés en cada lugar, las noticias locales, eventos próximos o un callejero para orientarse por la zona.

 

Siempre apostando por la digitalización y modernización con múltiples soluciones, estando operativo en algunas ciudades de Andalucía, concretamente en Málaga, Sevilla y recientemente en Granada.

 

Esperemos que las que se queden, hagan historia y contribuyan a la evolución digital de la ciudad.

 

Hasta pronto,

Cristina.

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