Conoce más a Amber Case: abanderada de las calm technologies

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Como todos conocéis Amber Case es una cíborg antropóloga estadounidense (Portland, 1987) con gran influencia en el mundo de RRSS, abanderada de las calm technologies, la puedes encontrar en caseorganic.com, o en Twitter (@caseorganic) con 26.598 seguidores. Como ella dice: "La idea de la palabra cíborg no remite a Terminator o a Robocop cada vez que uno está utilizando un dispositivo electrónico se convierte en un robot”, “Es un término que viene de la era espacial y define una forma de adaptarse al entorno en el que estás. Desde que utilizamos herramientas nos convertimos en cíborgs.

 

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Amber lleva desde 1993 estudiando las relaciones que se establecen entre los seres humanos y la tecnología. Su campo de estudio, la antropología cíborg, analiza el modo en que estas relaciones han cambiado la sociedad. Es autora de Calm technology, design for the Next Generation Devices, miembro del Centro Berkman Klein para Internet de la Universidad de Harvard y colaboradora del MIT Center for Civic Media, destacando el hecho de que la tecnología y el ser humano han establecido una relación de dependencia que ha alterado nuestra convivencia y nuestra relación con el entorno y la realidad.

 

En su paso por el Espacio Fundación Telefónica con motivo del relanzamiento editoral de la Revista TELOS, dónde aparece como portada de su número 108 (descarga gratuita), Case explicó las bases de la calm technology que aboga por unas relaciones de cooperación en las que las máquinas ayuden al ser humano a ser más libre, tener más tiempo, cultivar su creatividad y no perder su espiritu. Puedes ver su intervención íntegra en el siguiente vídeo de nuestro canal de Youtube:

  

 

En su charla, la socióloga norteamericana recalcó la necesidad de establecer y avanzar en la antropología cíborg, insistiendo en que la tecnología se ha convertido en algo crucial en nuestras vidas porque interactúamos continuamente con aparatos electrónicos como nuestro teléfono móvil, al que “miramos nada más levantarnos, cuidamos y recargamos las baterías a diario“. La relación que estamos estableciendo con la tecnología absorbe mucho de nuestro tiempo pese a que siempre se dijo que iba a ser un elemento liberador que nos permitiría disfrutar más de nuestras vida. Amber planteó si no sería necesario “dar un paso atrás” y desarrollar otro tipo de interacciones que reduzcan, por ejemplo, el número de alertas que recibimos a diario por medio de nuestros dispositivos.

 

Para evitar esta relación de dependencia Amber Case aboga por el diseño de lo que llama ‘calm technology’. La creación de un tipo de tecnología que “nos permita ser felices, que evite que estemos enfadados y que no necesite de nuestra atención si no es necesario”. Así como ayudarnos a mejorar nuestra creatividad,“la tecnología puede ayudarnos a componer música o a construir un violín Stradivarius. La música es algo que gusta a los seres humanos, la creatividad, la música nos proporciona una emoción pero cuando las cosas se automatizan se pierde“.

 

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Case insistió en que los ordenadores son buenos para almacenar información y para detectar patrones y tendencias pero que no, para crear modelos para la realidad. Los seres humanos pueden interpretar la realidad. “No somos los humanos los que necesitamos a la tecnología, es la tecnología la que necesita al ser humano”.

 

Una relación armónica entre una máquina (capaz de ser 1500 veces más rápida que un ser humano) y la interpretación que el ser humano hace de los datos que lanza la máquina sería para Amber Case la forma ideal de relación con la tecnología. “Hablamos de establecer bucles de feedback entre la máquina y la persona“.

 

En el final de la charla Case encaró el problema de enfrentarnos a la Inteligencia Artificial afirmando que “la perfección que nos ha vendido la ciencia ficción no existe porque la imperfección también es interesante” dijo es necesario proteger la diversidad“.

 

Como conclusión la cíborg antropóloga habló también de que es más necesaria la existencia de “gente inteligente que de una tecnología inteligente” desde el punto de vista que es necesario no convertirnos en completamente dependientes de la tecnología. Para ella, “depender de la tecnología en demasía” nos llevaría al caos en caso de que esa tecnología fallase. Algo que pasa a diario cuando, por ejemplo, no tenemos cobertura o la batería de nuestro móvil se agota. A su vez, trasladó la necesidad de que sea el ser humano el que controle a la tecnología y no al revés. La tecnología debería de mejorar nuestra vida porque “un buen diseño permite al ser humano alcanzar sus objetivos con el menor esfuerzo mental posible. La tarea más importante del ser humano no sería dedicarse a la computación, sino dedicarse a ser humano“. Y añadió un vaticinio interesante: “En el futuro el bien más escaso será la atención y no la cantidad de tecnología“.

 

Puedes leer aquí la entrevista en formato escrito con texto de Juan M. Zafra.

 

 

Hasta pronto,

Cristina.