'Breaking Bad': la corrupción del hombre corriente

Miriam Lagoa Vidal
BlogCollaborator

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'Breaking Bad' se despidió en septiembre de 2013 como uno de los mejores dramas de la historia de la televisión, a la altura de 'Los Soprano', 'The Wire', y con las mejores puntuaciones de la crítica especializada.  Como la explicación sobre qué es la química que el profesor Walter White daba a sus alumnos en el primer capítulo, Breaking Bad es el relato de una transformación. Y no solo la de su personaje principal. 

 

 

'Breaking Bad', disponible al completo en Movistar Series, es también la historia de una triple revelación y la suma de grandiosos detalles. La primera revelación fue AMC, la cadena que la emitió en Estados Unidos. Fue la segunda serie que empezó el canal estadounidense, dedicado hasta 2008 a la emisión de películas clásicas estadounidenses. La primera fue 'Mad Men', que a pesar de recibir hasta el no de tres cadenas encandiló a los críticos desde su primer capítulo. Poco después llegó su consolidación definitiva como un punto de referencia seriéfilo con 'Breaking Bad', una serie creada por Vince Gilligan (segunda revelación), quien hasta entonces era conocido por ser uno de los guionistas con más personalidad de 'Expediente X', y protagonizada por Bryan Cranston (tercera revelación), un actor apreciado en comedia sobre todo por papel en 'Malcom in the Middle'.

 

La suma de grandiosos detalles comienza con la propia sinopsis de 'Breaking Bad'. Walter White es un gris profesor de instituto que decide convertirse en productor de metanfetamina para no dejar a su familia en la pobreza, tras ser diagnosticado con cáncer avanzado de pulmón. 

 

Un punto de arranque llamativo que solo era la chispa de la espiral explosiva que vendría después. Walter White era un genio frustrado, un hombre minusvalorado por entorno, que solo estaba buscando una excusa para despertar a la bestia que llevaba dentro.  El cáncer le hizo libre del miedo que le había acompañado toda su vida y la satisfacción de poder demostrar que era el mejor fabricando droga alimentó su  (alter)ego, esa parte más tóxica de su personalidad llamada Heisenberg.  

 

 

La suma de grandiosos detalles de 'Breaking Bad' sigue con el personaje de Jesse Pinkman. Un camello de poca monta, que había sido alumno (mediocre) de Walter White y que tras un encuentro casual entre ambos se convierte en mucho más que un alumno aventajado. Jesse es el primero en beneficiarse del talento de Walter para fabricar la droga más pura del Estado de Nuevo México pero es también uno de los primeros en sufrir las devastadoras consecuencias de los actos de Heisenberg.

 

La bajada a los infiernos de Walter y ruina humana que provoca Heisenberg salpica a Skyler White, primero la esposa desconocedora, luego la que debe proteger a una familia amenzada por el que se creía su salvador; Hank, el cuñado que trabaja en la DEA, Mike, el hombre y lugarteniente en la sombra; Gus Fring, el rival y modelo de ejecución y Saul Goodman, el picapleitos que será el encargado de expandir un poco más el universo de 'Breaking Bad' en el spin-off 'Better Call Saul' (disponible a partir del 9 de febrero en Movistar Series).

 

 

Al margen de su mapa de personajes, principales y secundarios, 'Breaking Bad' es una serie que demuestra un infinito amor por los detalles. Ninguna subtrama es casual, por pequeña o accesoria que parezca. Ni tampoco como lucen los paisajes de cielos inabarcables y desiertos desolados del estado de Nuevo México, la elección de los temas musicales de su BSO, los guiños visuales que se plantan en la primera temporada y se recogen en la quinta o la colección de referencias culturales que salpican los diálogos de los personajes. 'Breaking Bad' forma parte del olimpo televisivo y se lo ha ganado a pulso.

 

Más información sobre Breaking bad en la web de Movistar Series.