Brainstorming: una necesidad para la empresa

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Como decía Víctor Hugo: “Lo que conduce y arrastra al mundo no son las máquinas sino las ideas”. Y eso que no se encontraba en este mundo digital tan competitivo y cambiante, dónde tener nuevas y frecuentes ideas es toda una necesidad para la supervivencia.

 

Y para que una idea creativa nazca y se desarrolle es necesario crear un ambiente que facilite este flujo, en el que las personas se sientan cómodas, evitando la crítica destructiva. 

 

En este sentido, son muchas las teorías que existen para desarrollar un brainstorming perfecto y en este post hemos querido recopilar algunos consejos para hacer de estas sesiones un éxito real.

 

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¿Qué es el brainstorming?

 

El brainstorming es una popular técnica utilizada para encontrar ideas basada en la creatividad espontánea y sin filtros. La base de esta técnica, consistente en entrenar el cerebro humano para desencadenar una “lluvia de ideas” y plasmarlas en papel sin censura, fue formulada por primera vez en 1939 por el autor estadounidense Alex F. Osborn y desarrollada por el teórico de la gestión Charles Hutchison Clark. El brainstorming es un método que tiene como objetivo la recopilación rápida y no filtrada de ideas, pidiendo a los participantes que simplemente “lancen ideas al aire”.

 

Las 4 P´s del brainstorming

Igual que cuando hablamos del marketing, debemos considerar para su éxito lo que se llaman las 4 P´s (cuatro "pes") del brainstorming, que serían las leyes o fundamentos para su desarrollo:

 

People (gente)

Las personas creativas pueden ver los problemas desde diferentes perspectivas, así como producir rápidamente muchas y diferentes tipos de nuevas ideas. Por lo que, en igualdad de condiciones, un grupo de gente creativa por naturaleza superará a otro de personas que lo son menos. Y dentro de esto, es mejor que se incorporen personas de otros departamentos o áreas de la empresa, pues pueden ver los problemas desde una óptica distinta a la de los miembros habituales. No conviene que participen quienes entienden mucho sobre un tema o están demasiado involucrados. Puede ser contraproducente, pues podrían crear ideas en exceso similares a los patrones originales. 

 

Lo mismo se aplica a las jerarquías en el puesto de trabajo. Si estás moderando un grupo de brainstorming de cinco personas en el que cuatro son empleados permanentes y el quinto está en prácticas, puede que este último se sienta inseguro y evite participar activamente en la lluvia de ideas. Es importante asegurarse de que los participantes no se sienten cohibidos por personas de un rango superior.

 

A su vez, en una empresa multinacional, o de multilingüistíca hay que tener en cuenta las posibles barreras lingüísticas. El inglés suele ser la primera opción. Sin embargo, también tiene sentido dejar que cada participante contribuya con ideas en su idioma materno para que se expresen de la manera menos contaminada posible. Más tarde, durante la evaluación de las ideas, podrán traducirse en común.

 

Y por supuesto, como perfil más importante, requerimos de un buen moderador, que debe estar preparado para el rol de líder de la discusión y redactor de actas, que debe abstenerse de hacer contribuciones durante la sesión de brainstorming. Si las ideas se ignoran y no se toma nota de ellas, se desmotiva a los participantes a seguir contribuyendo en la sesión.

 

El número ideal de personas para facilitar la espontaneidad sería de cinco. Y si fueran más las personas involucradas, se harían múltiples grupos de cinco en la misma sala. 

 

Process (proceso)

Es clave que un buen moderador establezca ciertas reglas mínimas antes de empezar la sesión para crear la mayor cantidad de ideas posible, siempre distinguiendo la generación de ideas de la evaluación, por lo que las técnicas empleadas son fundamentales.

 

Cantidad antes que calidad. El proceso debe recoger tantas ideas como sea posible, con la esperanza de que entre ellas se encuentre la definitiva para el proyecto o la labor en cuestión. Por eso, es importante que las ideas fluyan libremente, aunque haya muchas desechables. Las ideas que desde un principio se perciben como malas, también son importantes para eliminarlas más tarde al realizar una comparación con las que sí son buenas. Los participantes deben asegurarse de que se va a registrar cada idea. Hay que aumentar la productividad personal.

 

Registrar todas las ideas. Sólo si se registran todas las ideas con la precisión del moderador y por ejemplo, con ayuda de una pizarra, se garantiza que la sesión de lluvia de ideas pueda pasar a la siguiente fase de evaluación sin haber sido censurada o filtrada.

 

Pressure (presión)

Las presiones externas, sobre todo la limitación del tiempo para conseguir ideas ingeniosas, suelen ser contraproducentes, ya que el grupo debe tener un espíritu divertido, con humor y espontaneidad. Crear el ambiente adecuado no es fácil y puede ser bueno, juntar a los miembros del grupo más desinhibidos.

 

No a las críticas, discusiones o comentarios durante la sesión. Esta regla debe ser respetada en todo momento, con el objetivo de que el flujo de ideas no se vea perturbado ni se detenga. En otras palabras, una sola intervención puede contener una o varias ideas nuevas. Todos los otros aspectos o contenidos deben discutirse en la evaluación posterior.

 

Product (producto)

Lo importante es producir muchas ideas, aunque parezcan tontas o descabelladas. No importa. Hay que tener muy claro el modo en que se producen las ideas, situándolas todas en el mismo plano, tanto las que surgen al principio y durante la reunión, como las mejores y las peores. 

 

Pensar con originalidad e inspirarse mutuamente. La lluvia de ideas suele generar una multitud de ideas independientes las unas de las otras, aunque también existe la posibilidad de que a partir de una idea se desarrollen otras nuevas. A menudo, cada sesión desarrolla su propia dinámica, lo que conduce a que las ideas se encaminen en una dirección concreta o que incluso se concentren en una sola línea. A pesar de esto, los participantes no deben tener miedo de expresar ideas que vayan en una dirección completamente diferente. Ambas dinámicas refuerzan el brainstorming como técnica grupal y, con frecuencia, conducen a buenos resultados.

 

Teniendo en cuenta estas bases, en un próximo post, os hablaremos de las técnicas para su realización y mientras os animamos a qué vayáis programando en vuestra agenda un hueco para la realización de un brainstorming, pues puede ser muy útil o de necesidad para vuestra empresa.

 

Hasta pronto,

Cristina.