Y este para vosotras tres: isapi, pinot y sol.
El náufrago y el mar (Fábula de Samaniego) |
"Arrojado un náufrago en la orilla, se durmió de fatiga; mas no tardó en despertarse, y al ver al mar, le recriminó por seducir a los hombres con su apariencia tranquila para luego, una vez que los ha embarcado sobre sus aguas, enfurecerse y hacerles perecer" 
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 | Y de esta forma, queridos amigos, muchos de nosotros experimentamos muchas veces la necesidad de recriminar a otros por habernos sentido engañados, traicionados o difamados. Creemos en razón que la apariencia tranquila, la confianza, la intimidad, la honestidad o la comprensión que se nos ofrece es un mar que nos invita a embarcar sobre sus aguas para sentirnos seguros, a salvo y en calma...y sucede a veces que el mar se enfurece, se altera, o cambia de apariencia; tanto como para lanzarnos fuera hacia una tempestad que casi nos ahoga...entonces nos sentimos inseguros, irritados, engañados... |
Para acabar en una playa interior que nos es propia, cansados por la fatiga de nuestro ánimo, náufragos de nosotros mismos...y aquí es donde encontramos la lección de hoy: que casi todos hemos sido mar, y que casi todos hemos naufragado. Aprendemos con ello el arte de navegar en la existencia y de "nadar" con la experiencia, y hemos de saber que la falsa apariencia puede depararnos algún naufragio, pero no es sensato recriminar nada. Tú no te has equivocado, ni has causado mal, ni has perjudicado a nadie...es preferible siempre naufragar una y mil veces serenamente, a tener un mar de fatigas en la conciencia. Pulgoso. |