¿Adiós a las llamadas de teléfono? Esta es la auténtica razón por la que los jóvenes nunca responden
Muchos miembros de la generación Z no cogen el teléfono, o procuran evitar las llamadas. Y, si se mira con atención, es algo completamente razonable.
Generado con IA
26 sep. 2024
Aunque en teoría la tecnología nazca con la intención de facilitar la vida a la gente y, en el caso de las telecomunicaciones, aumentar las formas de interactuar unos con otros, muchas cosas están cambiando entre los jóvenes.
Las costumbres de la generación Z provocan que muchos no sepan usar un teclado tradicional o que, al menos según algunos, se comuniquen peor que sus mayores.
Pero si algo parece definir a muchos usuarios de hoy en día, es su uso del teléfono. O para ser más precisos, la forma en la que realmente no lo usan. Es una realidad que cada día más chavales evitan llamar o recibir llamadas por teléfonos. Y aunque no existe una única explicación a este fenómeno, alguna que otra razón prevalece claramente sobre el resto.
Los jóvenes ya no llaman por teléfono
Hace no tanto tiempo (o sí, depende de cómo se mire), hablar por teléfono era una costumbre muy habitual en todas las casas. De hecho, todo aquel que perteneciera a una familia más o menos numerosa, podía encontrarse con que casi era necesario pedir la vez para llamar, sobre todo si se compartía hogar con adolescentes. Eso ya parece cosa del pasado más remoto.
Son los propios datos los que lo demuestran claramente. Una reciente encuesta elaborada este mismo año puso de manifiesto que casi el 70% de los jóvenes entre 18 y 34 años prefieren enviar un mensaje de texto en lugar de hacer una llamada telefónica. La respuesta de por qué se produce este hecho, en realidad, es bastante sencilla: se hace raro, porque no es lo normal.
La interacción mediante chats, redes sociales o aplicaciones de mensajería como WhatsApp ha provocado que las llamadas de teléfono, sobre todo entre los miembros de la generación Z no solo resultan extrañas, sino que en muchas ocasiones sean consideradas algo malo. Portadoras de malas noticias, por así decirlo, algo inesperado que descoloca más que otra cosa.
Sin renunciar también a otra explicación similar, o incluso complementaria. Ahora los jóvenes se comunican con otras personas constantemente, sin que sus conversaciones tengan un tiempo limitado. Justo lo contrario de lo que sucede con las llamadas telefónicas, que no solo presentan un principio y un final, sino que además no permiten hacer otras cosas mientras.
Miedo al sonido del teléfono
Puesto que es costumbre entre las personas de menor edad no comunicarse mediante llamadas de teléfono, cuando un dispositivo suena suele ser debido a que es alguien de más edad quien se pone en contacto con ellos: un familiar, un profesor, etcétera, lo cual acostumbra a generar cierta presión en el receptor. Muchas veces, es una intimidad que entienden como incómoda.
Por supuesto, el enorme número de llamadas comerciales que se llevan a cabo, y que de un tiempo a esta parte responden más a ofrecer constantes productos innecesarios que a los típicos servicios de telemárketing, tampoco es algo que ayuda a identificar una llamada de teléfono con algo positivo o interesante. Al menos, entre la generación Z.