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thonio
Experto
06-05-2026

Cuenta atrás para el adiós del WiFi, este nuevo sistema sin cables logra velocidades de 362 Gbps

 

Desarrollado por Cambridge, el chip de láseres VCSEL emite luz infrarroja para transmitir datos a 362 Gbps, que es ocho veces más rápido que el WiFi 7 y sin interferencias.

 

WiFi de alta velocidad/ Imagen generada con IA
06 may 2026

 

Las redes inalámbricas actuales todavía tienen margen de evolución, pero el crecimiento de la inteligencia artificial, el vídeo en ultra alta resolución y los centros de datos está empujando a la industria hacia velocidades mucho más ambiciosas.

 

En este contexto, un grupo de investigadores ha conseguido alcanzar velocidades inalámbricas de 362 Gbps gracias a un sistema compacto basado en tecnología VCSEL, un avance que podría transformar la forma en la que se transfieren grandes volúmenes de datos y futuras redes 6G.

 

La cifra resulta especialmente relevante porque supera ampliamente las velocidades de las conexiones inalámbricas actuales. Sin embargo, lo más importante no es únicamente el récord alcanzado, sino el tipo de tecnología utilizada para conseguirlo.

 

El experimento demuestra cómo los sistemas basados en frecuencias subterahertz y chips fotónicos compactos empiezan a convertirse en una alternativa real para mover enormes cantidades de información sin necesidad de cables físicos.

 

El corazón del sistema es un chip VCSEL capaz de transmitir datos a frecuencias extremas

La investigación se apoya en una tecnología llamada VCSEL, siglas en inglés de "láser de emisión superficial con cavidad vertical". Este tipo de chip láser ya se utiliza en sectores como reconocimiento facial, comunicaciones ópticas o sensores avanzados, pero en este caso se ha adaptado para trabajar en comunicaciones inalámbricas ultrarrápidas.

 

Es importante destacar que la clave está en que estos chips pueden generar señales ópticas muy estables utilizando un tamaño extremadamente reducido y un consumo energético relativamente bajo.

 

Gracias a eso, los investigadores consiguieron modular señales de alta frecuencia para transmitir datos a velocidades cercanas a las que normalmente solo se ven en conexiones físicas especializadas.

 

El sistema convierte señales ópticas en ondas capaces de operar dentro del espectro subterahercios, una banda situada entre las microondas tradicionales y las frecuencias ópticas. Ese rango permite mover cantidades gigantescas de información porque ofrece muchísimo más ancho de banda que el WiFi convencional.

 

Las frecuencias subterahertz son la gran apuesta para las futuras redes 6G

El WiFi actual funciona en bandas mucho más bajas, como 2,4 GHz o 5 GHz, e incluso las redes más modernas siguen muy lejos de las frecuencias utilizadas en esta investigación. Y es que el nuevo sistema trabaja en bandas sub-THz, consideradas uno de los pilares tecnológicos sobre los que podría construirse el futuro 6G.

 

Estas frecuencias tienen una ventaja enorme debido a que pueden transportar muchísimos más datos al mismo tiempo, algo fundamental para un futuro donde la tecnología actual necesita mover información constantemente entre servidores y dispositivos.

 

El problema es que también presentan limitaciones importantes. Por ejemplo, las ondas subterahertz tienen dificultades para atravesar paredes y obstáculos físicos, además de perder intensidad con rapidez. Eso significa que todavía no resultan prácticas para sustituir el WiFi doméstico tal y como lo conocemos.

 

Precisamente por eso los investigadores están centrando estas pruebas en entornos controlados, conexiones de corta distancia, así como en aplicaciones industriales donde sí pueden aprovecharse esas velocidades extremas.

 

El objetivo real no es mejorar el router de casa

Muchas veces se habla del "fin del WiFi", pero el avance apunta realmente hacia otro escenario tecnológico. El principal interés de estas investigaciones está en resolver los cuellos de botella que empiezan a sufrir las infraestructuras digitales modernas.

 

Los centros de datos que alimentan sistemas de inteligencia artificial manejan volúmenes de información cada vez más difíciles de transportar incluso mediante fibra óptica y conexiones físicas tradicionales. Sustituir parte de esos enlaces por sistemas inalámbricos ultrarrápidos permitiría reducir complejidad, acelerar comunicaciones y mejorar la eficiencia energética.

 

Ahí es donde los chips VCSEL adquieren relevancia, ya que su tamaño, su capacidad para integrarse en sistemas fotónicos y su bajo consumo energético los convierten en candidatos ideales para futuras infraestructuras inalámbricas de alta velocidad.

 

El experimento de 362 Gbps demuestra hasta qué punto las comunicaciones inalámbricas están entrando en una nueva etapa. La industria tecnológica ya no busca únicamente mejorar la velocidad de internet en casa, sino crear infraestructuras capaces de soportar un ecosistema dominado por inteligencia artificial y automatización.

 

La verdadera transformación no será reemplazar el router actual de un día para otro, sino desarrollar sistemas inalámbricos capaces de mover cantidades de información que hoy todavía dependen de cables físicos y centros de datos altamente especializados.

 

Fuente: https://computerhoy.20minutos.es/tecnologia/cuenta-atras-para-adios-wifi-este-nuevo-sistema-sin-cables-logra-velocidades-362-gbps_6966934_0.html

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