Descubre cómo implementar metodologías Agile si eres una pyme

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Agile es un concepto cada vez más frecuente en la gestión de proyectos, y no extraña, ya que su aplicación aporta múltiples beneficios.

 

Esta metodología de trabajo forma equipos capacitados, autónomos, multidisciplinarios y orientados al cliente con los que obtener excelentes resultados, incrementando los ingresos, reduciendo los costes, mejorando el CSI, acelerando el tiempo de salida al mercado, aumentando la productividad... son motivos más que suficientes para implementarlas en el seno de trabajo de una organización.

 

No todos los equipos de trabajo son aptos para implementar Agile. Sin embargo, si la organización no es especialmente grande y cuenta con un límite tanto en lo productivo como en lo presupuestario, su aplicación puede resultar todo un cambio (para mejor).

 

 

¿Qué ventajas tiene la aplicación de Agile en las pymes?

 

Además de la razón más obvia, que es la mejora en la gestión de proyectos complejos (tanto aquellos que no se han iniciado aún, como los ya existentes), ser ágiles también implica una mejora en los procesos empresariales internos. Es decir, ayudan a dar prioridad a aquellas tareas que son más esenciales, estableciendo un orden lógico de trabajo. Un añadido es que también se definen los tiempos de ejecución en los que deben llevarse a cabo para facilitar el control de la cadena de trabajo y las ramas implicadas.

 

 

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Cómo implementar metodologías Agile en una pyme

 

1.- Prioriza tus necesidades

 

No todas las metodologías ágiles responden igual de bien a nuestras necesidades. Por ello, una vez que tenemos claro cuáles son las que mejor se adaptan a la situación de nuestra compañía (el papel del análisis Dafo aquí es especialmente útil), debemos valorar si podemos empezar a aplicarlas.


En este sentido, la hoja de ruta más recomendable es adaptar progresivamente cada proyecto o gestión a la metodología que elijamos, aplicando mejoras en los procesos sin perder dinámicas en uso que funcionan. Lo mejor es seleccionar cuáles son los proyectos (nuevos o ya existentes) en los que aplicaremos los cambios y qué metodología funciona mejor en cada caso.

 


2.- Objetivos flexibles en espacios cortos de tiempo

 

Llegamos a la característica que mejor define a los procesos agile. Es muy importante que, en el momento de definir objetivos, tengamos en cuenta, por un lado, que el objetivo marcado puede no llegar a cumplirse nunca y que los márgenes de error en nuestro trabajo son más variables, pero también más fácilmente solucionables.


Durante nuestra transición a agile, conviene asignar plazos y tiempos de entrega más breves. De forma progresiva, como ya os indicamos.

 


3.- Fomenta un diálogo abierto y cooperativo

 

Mantener un entorno de trabajo cooperante y abierto al diálogo siempre supone un plus para cualquier empresa. En Agile, sin embargo, es más bien una necesidad, ya que nos permitirá conocer los cambios que se producen durante el proceso de trabajo para adaptarnos fácilmente. ¿Cómo conseguirlo? modificando las dinámicas, suprimiendo las estructuras de trabajo escalonadas (requisitos, diseño, implementación, verificación y mantenimiento) por otras más horizontales y cercanas.

 

 

4.- Apuesta por la formación de tu plantilla

 

En esta publicación os ofrecemos información sobre agile a tener en cuenta, pero no deja de ser una aproximación. Una buena opción es que contratar personal con experiencia en entornos ágiles, junto con algo de formación en coaching.


De esta forma, el cambio será más efectivo, con una reducción de los posibles errores que conlleve mientras se mantiene el control sobre los procedimientos.

 

 

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5.- Testea nuevas herramientas

 

Iniciarse en agile también supone utilizar una nueva amalgama de herramientas de gestión que permitirán que los equipos se adapten fácilmente a la metodología elegida: reuniones diarias, product backlog, spring backlog, tableros kanban/skrum con historias de usuario… cada una de ellas cumple una función específica que ayudará a agilizar los procesos internos de trabajo.

 


6.- Trabaja con el cliente siempre en mente

 

Es esencial que, al comenzar a desarrollar un proyecto, demos luz verde únicamente a aquellos en los que se vea claramente quién es el cliente final. Esto nos permitirá mantener una interacción constante con el mismo y conocer lo que necesita del producto. El feedback del cliente es esencial en las metodologías ágiles ya que, aunque pueda generar cambios imprevistos en el proceso, su consideración es un factor clave para el éxito del proyecto.



Con cada pequeño paso que se dé a lo largo de la implementación, el equipo estará cada vez más comunicado y dispondrá de las capacidades necesarias para mantener el ritmo del proceso (gracias a su formación agile). En cuanto al proyecto, ganará una orientación cada vez más clara de cara al cliente, lo que resultará en un aumento en la productividad y eficiencia de tu grupo.


En esencia, agile implica salir de nuestra zona de confort y descubrir nuevas dinámicas de trabajo, más ágiles, colaborativas e interactivas entre departamentos y equipos de trabajo. Tenedlo en cuenta si decidís implementarla en vuestra empresa.

 

Un entorno agile debe estar sustentado por un área de trabajo digitalizada, con herramientas que faciliten la comunicación y el trabajo colaborativo. Telefónica Empresas ofrece múltiples servicios para digitalizar tu negocio y agilizar procesos de trabajo. Entra en el enlace para descubrir los más adecuados para tu organización.