Foro
1544 Respuestas
- mkgntó06-10-2023El WIFI me llevó al sofá
Nada muestra tan claramente nuestro carácter como la cosa que nos hace reír - Johann W.Goethe
- Emilio-Movistar05-10-2023Community Manager
En filosofía son más esenciales las preguntas que las respuestas - Karl Theodor Jaspers
- mkgntó05-10-2023El WIFI me llevó al sofá
Antes de reaccionar, piensa. Antes de gastar, gana. Antes de criticar, espera. Antes de abandonar, intenta -. Ernest Hemingway
- mkgntó03-10-2023El WIFI me llevó al sofá
No hay belleza sin algo extraño en sus proporciones - Francis Bacon
- thonio03-10-2023Experto
"Alguien que conocí escribió que abandonamos nuestros sueños por miedo a poder fracasar, o peor aún, por miedo a poder triunfar".
- mkgntó30-09-2023El WIFI me llevó al sofá
Personaje extraño es el hombre: nacer no pide, vivir no sabe, morir no quiere
- DavidFerMar30-09-2023Entre al s.XXI con GPRS
que importa más, las cartas que te tocan o la manera de jugarlas?
- Emilio-Movistar29-09-2023Community Manager
El mundo está lleno de pequeñas alegrías: el arte consiste en saber distinguirlas - Li Tai-Po
- DavidFerMar28-09-2023Entre al s.XXI con GPRS
"La interpretación de la vida se merece el beneficio de la duda"
Dedicado (además de a mi padre) a quien lo lea:
Poema de Francisco Añón (fuente) - El Borracho y el Eco
-------------------------------------------En noche oscura y brumosa, tan achispado iba Antón que cayó de un tropezón en la acera resbalosa.
Soltó un feo juramento diciendo: "¿Quién se cayó?". Y en la pared de un convento repercutió el eco... "Yo".
¡Mientes! Fui yo quien caí; y si el casco me rompí tendré que gastar pelucas...
Lucas.
No soy Lucas, ¡voto a Dios! Vamos a vernos los dos ahora mismo, farfantón...
Antón.
Me conoces, ¿eh, tunante? Pues aguárdame un instante, conocerás mi navaja...
Baja.
Bajaré con mucho gusto. ¿Te figuras que me asusto? Al contrario, más me exalto...
Alto.
¡Alto yo! ¿Piensa el osado que en este pecho esforzado el valor ya está marchito?...
Chito.
¡Y pretende el insolente mandar callar a un valiente! ¿Que calle yo?, miserable...
Hable.
Hablaré por vida mía, hasta que tu lengua impía con este acero taladre...
Ladre.
¡Ladrar! ¿Soy perro quizás? ¿Dónde, villano, dónde estás? Que de esperarte me aburro...
Burro.
¡Burro yo! Insulto tamaño vengaré de un modo extraño; el momento es oportuno...
Tuno.
Mas, ¿dónde está el majadero que me toma por carnero? ¡Responda! ¿Dónde se encuentra?...
Entra.
Sal tú, si no eres cobarde; y apresúrate que es tarde. A pie firme aquí te espero...
Pero.
No hay pero que valga, ¡flojo! Sal ya, que estoy viendo rojo, y ansío tenerte enfrente...
Ente.
Pero, ¿dónde estás?, repito, que estoy oyendo tu grito y tu ausencia ya me admira...
Mira.
Sí, miro, pero ¡qué diablo! no puedo ver con quién hablo, pues no aparece ninguno...
Uno.
Uno o cien, lo mismo da; que salga, que salga ya. Lo aguardo; aquí me coloco...
Loco.
¿Así te burlas de mí? ¿Quién eres, quién eres?, di; no me hagas perder la calma...
Alma.
Mas, si eres un alma en pena, ¿cómo no oigo tu cadena? Basta de bromas, concluye...
Huye.
No tal; no me iré de aquí sin saber quién me habla así. Dime siquiera tu nombre...
Hombre.
Pero, ¿estás vivo o difunto? Aclara bien este punto, que a mí ya nada me asombra...
Sombra.
¡Una sombra y la insulté! Perdóname, que tomé cuatro copas con bizcocho...
Ocho.
¿Ocho, dices? ¡No, pardiez! Serían siete, tal vez; una fue para Ramona...
Mona.
No hubo mona, no, señor; me puso alegre el licor, y a Ramoncica también...
Bien.
El vino apenas probé, y sin embargo gasté cuatro pesos con cincuenta...
Cuenta.
Contaré, si así lo queréis, pero hablar de las mujeres Ramona a enojarse va...
¡Bah!
Fue en el bodegón del puerto, todos dormían, por cierto, y estuve con ella sola...
¡Hola!
Sí, sola, sola, solita; porque teníamos cita; pero no me le acerqué...
¿Qué?
No me acerqué, te aseguro; por mi salvación, lo juro, son testigos los durmientes...
Mientes.
Sombra que todo lo sabes despídeme cuando acabes, que por mi parte acabé...
Ve.
Prometo no más beber, no más mujeres querer, santa sombra veneranda...
Anda.
Marchóse Antón al momento y, en casa, confió a su esposa que una sombra pavorosa en la acera de un convento le había hablado... y no era cuento.
--------------------- - Emilio-Movistar28-09-2023Community Manager
Aquel hombre que pierde la honra por el negocio, pierde el negocio y la honra - Francisco de Quevedo