La industria del comercio carga contra PlayStation por el fin del formato físico con un contundente mensaje
"Eliminar los discos no representa un progreso; simplemente elimina la libertad de elección"
13 de julio de 2026
Una asociación de comerciantes ha criticado duramente la decisión de Sony de acabar con los discos en PlayStation, al considerar que priva a los jugadores de la libertad de elegir cómo comprar sus videojuegos.
La controvertida decisión de Sony de dejar de lanzar juegos de PlayStation en formato físico significa que todos los nuevos títulos de PS5 publicados a partir de enero de 2028 serán exclusivamente digitales, una medida que casi con toda seguridad continuará en PS6. La reacción negativa en Internet ha sido clara y contundente. Una destacada petición que insta a Sony a reconsiderar su decisión acaba de superar las 300.000 firmas y, en los últimos días, usuarios de PS5 han compartido en redes sociales capturas de pantalla mostrando la cancelación de sus suscripciones a PS Plus.
The Game Business se ha hecho eco de las declaraciones de la Digital Entertainment and Retail Association (ERA) de Reino Unido, que calificó la decisión de Sony como "un triunfo de la comodidad corporativa sobre la libertad de elección del consumidor".
En un comunicado publicado en Internet, Kim Bayley, directora ejecutiva de ERA, afirma que los datos de la asociación muestran que el 25% de los menores de 25 años utiliza discos para jugar y que estos deberían seguir existiendo como una opción junto al formato digital.
"El anuncio de PlayStation de que los grandes lanzamientos dejarán de estar disponibles en formato físico supone un triunfo de la comodidad corporativa sobre la libertad de elección del consumidor", declara Bayley.
"Cada año, millones de jugadores siguen eligiendo comprar copias físicas porque valoran la verdadera propiedad. Un disco puede compartirse con la familia, revenderse, coleccionarse, conservarse y, lo que es más importante, seguir jugándose dentro de muchos años. Una licencia de descarga, en cambio, a menudo no ofrece ninguna de esas libertades."
"Los datos de consumo de ERA muestran que el 25% de los menores de 25 años utiliza discos para jugar y que el mercado de videojuegos en formato físico superó los 300 millones de libras en 2025, lo que demuestra que sigue existiendo un público amplio y comprometido con los juegos en caja."
"Los comercios ven esta demanda todos los días. Los videojuegos físicos siguen atrayendo a los consumidores a las tiendas y ofrecen un valor real gracias a su potencial como regalo, al coleccionismo y a la reventa."
"La industria debería apoyar todas las formas legítimas en las que los consumidores quieren comprar videojuegos, en lugar de limitar sus opciones. La distribución digital ha transformado la industria y es enormemente popular, pero debería complementar al formato físico, no sustituirlo.
"Los consumidores merecen la libertad de elegir cómo compran su entretenimiento. Eliminar los discos no representa un progreso; simplemente elimina la libertad de elección. Eso es malo para los jugadores, malo para los comercios y, en última instancia, perjudicial para la salud y la preservación a largo plazo de la industria del videojuego."
Entre los miembros del consejo de ERA hay representantes de empresas como Amazon, lo que queda de la cadena británica de tiendas de videojuegos GAME, HMV y otros comercios tanto físicos como online. Las declaraciones de su directora ejecutiva se suman al creciente llamamiento para que Sony dé marcha atrás en su decisión, un asunto que ha dominado la conversación en torno a PlayStation desde que el anuncio se hizo público la semana pasada.
Los analistas creen que es poco probable que PlayStation recule con el formato físico
Sin embargo, los analistas consultados por IGN consideran poco probable que Sony cambie de opinión. El Dr. Serkan Toto, director ejecutivo de la consultora japonesa especializada en la industria del videojuego Kantan Games, sugirió que incluso si medio millón de personas cancelaran su suscripción a PlayStation Plus como protesta, para Sony sería solo una gota en el océano, por lo que no tendría motivos para rectificar.
"Entiendo a los fans del formato físico, pero Sony no va a revertir esta decisión", declaró Toto a IGN. "Por supuesto que sabían cuál iba a ser la reacción en Internet y ahora simplemente esperan a que pase la tormenta."
"Sony tiene más de 120 millones de usuarios activos de PlayStation", continúa. "Alrededor de 50 millones de personas están suscritas a PlayStation Plus. Como ejercicio teórico, imaginemos que 500.000 cancelan su suscripción en señal de protesta. Eso supondría perder apenas un 1% de ese negocio, una cifra que, evidentemente, no basta para que Sony se replantee su decisión. El formato digital es demasiado rentable."
Para Sony, apostar por un futuro exclusivamente digital en los nuevos lanzamientos supone ganar más dinero con cada venta, justo en un momento en el que se espera que las ventas de consolas caigan debido al aumento de sus precios. En el caso de un juego propio de PlayStation como The Last of Us, Sony solo conserva alrededor del 65% de los ingresos de una copia física, ya que aproximadamente un 30% va destinado al comercio y otro 5% cubre los costes de fabricación. En cambio, por una copia física de un juego de terceros como Call of Duty, publicado por Activision, Sony recibe únicamente una comisión por licencia, probablemente cercana al 15%.
Con las descargas digitales, sin embargo, los márgenes son mucho mayores. En un juego propio vendido a través de PlayStation Store, Sony se queda con el 100% de los ingresos. En los títulos de terceros, como Call of Duty, la compañía conserva una comisión del 30% (unos 21 dólares en un juego de 70 dólares).
Sid Shuman, director sénior de Comunicación de Contenidos de Sony Interactive Entertainment, explicó en una publicación del blog oficial de PlayStation que la decisión responde a "los cambios en las preferencias de los consumidores".
"Se trata de una dirección natural para que Sony Interactive Entertainment se adapte a las tendencias de consumo, ya que la preferencia general por el formato digital supera ampliamente a la del formato físico," afirmó Shuman. "Esta transición nos permitirá alinearnos mejor con la forma en que la mayor parte de nuestra comunidad prefiere acceder a los videojuegos y disfrutarlos hoy en día."
Piers Harding-Rolls, analista de la industria del videojuego en Ampere, sostiene que los datos respaldan esta decisión y que mucho ha cambiado durante las dos últimas generaciones de consolas. "Las consolas son el último gran bastión del formato físico dentro de la industria del videojuego, pero su importancia lleva años disminuyendo," escribió en la web de Ampere. "Cuando PS4 se lanzó en 2013, los datos de Ampere muestran que solo el 13% de las ventas de juegos completos para consolas de Sony correspondía al formato digital (incluyendo los títulos exclusivamente digitales). Si avanzamos hasta 2025, esa cifra ya representa cerca del 80% de todas las compras de juegos completos.
"Es inevitable que los jugadores de PlayStation tengan dudas sobre aspectos como la libertad de elección, la posibilidad de utilizar juegos físicos antiguos en nuevas consolas, el coleccionismo o la preservación de los videojuegos. Sin embargo, las tendencias de compra de los consumidores son claras."
Otro analista aseguró que los defensores del formato físico tuvieron su oportunidad y la desaprovecharon, por lo que ya no hay vuelta atrás. "Si los jugadores y los defensores de la preservación hubieran comprado más juegos físicos, Sony no habría visto unas cifras de ventas digitales que justificaran esta decisión", declaró Robin Zhu, analista de Bernstein, al Financial Times.
"Las ventas digitales de videojuegos generan prácticamente un margen incremental del 100%. En cambio, el coste del formato físico, el transporte y el margen de los comercios pueden superar el 20% del precio de venta."
Mientras tanto, parece poco probable que las autoridades puedan hacer algo para impedir que Sony siga adelante con su decisión. Durante el fin de semana, la Unión Europea afirmó que no tiene competencias para impedir que Sony —ni ninguna otra empresa— acabe con los discos.