A fecha 15 de junio, la única novedad que he recibido por parte de Movistar ha sido la emisión de dos nuevas facturas y dos nuevos cobros por importes de 15 € y 45 €. Sin embargo, la devolución pendiente de 69,42 € —correspondiente a 40,71 € + 28,71 €— continúa sin abonarse.
Esta situación me parece absolutamente inaceptable. Llevo reclamando este asunto desde el 13 de mayo, y el origen del problema se remonta al 13 de abril, fecha desde la que consta un cobro indebido de 179,25 €. Es decir, ha transcurrido más de un mes desde que inicié la reclamación y más de dos meses desde el cargo inicial, sin que Movistar haya regularizado correctamente la situación.
Considero abusivo que una compañía como Movistar pueda mantener importes indebidamente cobrados durante semanas sin dar una solución efectiva, mientras continúa emitiendo nuevas facturas y efectuando nuevos cargos. Resulta evidente que, si yo procediera a devolver las facturas de este mes, se generaría de forma inmediata una incidencia, recargo, reclamación de deuda o restricción del servicio. Sin embargo, cuando es Movistar quien mantiene retenido un importe que no corresponde a su titular, parece no existir la misma diligencia ni urgencia para resolverlo.
Solicito que se proceda de forma inmediata a la devolución de los 69,42 € pendientes y que se me confirme por escrito la regularización completa del expediente, indicando claramente los importes facturados, cobrados, rectificados y devueltos.
Asimismo, solicito que se me facilite el número de reclamación correspondiente, el detalle completo del expediente y una respuesta formal por escrito. En caso de no recibir una solución inmediata y documentada, iniciaré la reclamación formal ante los organismos competentes en materia de telecomunicaciones y consumo, aportando facturas, cargos bancarios, comunicaciones previas y cualquier otra documentación acreditativa.
Después de más de un mes reclamando, considero que la gestión realizada por Movistar ha sido negligente, abusiva y completamente contraria a la mínima diligencia exigible en la atención a un cliente.